Ubicado en la Rue de l’Etuve. Una vez hecha la foto de rigor (y si aún no habías desayunado, os recomendamos tomar un gofre en Le Funambule, que está justo al lado).
Es el símbolo por excelencia de Bruselas. En dialecto bruselense Menneke Pis, ‘niño que orina, es una pequeña estatua en bronce, mide unos 50 cms. Había ya una estatua similar en piedra a mediados del siglo XV, que fue robada en varias ocasiones. En 1619 se reemplazó por una estatuilla en bronce. La actual es una réplica ya que la original fue robada en los años 60 aunque posteriormente se recuperó y se encuentra en el Musée de la Ville de Bruselas. Hay una tradición que es disfrazar a esta pequeña estatua, para honrar a una determinada profesión o para alguna fecha concreta, como en este caso de San Nicolás para festejar la Navidad.
El vestuario actual está formado por unos 800 trajes, que se conservan en el Musée de la Ville. Alrededor de este lugar, todo es alusivo a esta pequeña figurita: las chocolaterías, tiendas de souvenirs...
En París, la Torre Eiffel; en Londres, el Big Ben; en Roma, la Fontana de Trevi y en Bruselas... esencial hacerse una foto con el Manneken Pis de fondo.
Situado en una esquinita a la que llega el dulce olor a gofres que inunda el centro de Bruselas, el Manneken llama la atención, si es que la llama, por su escaso tamaño.
En los últimos tiempos, el archiconocido niño ha encontrado, al otro lado de la Plaza Mayor, su equivalente femenino. Una niña semejante y en semejante acción con su natural cambio de postura. La ley de la igualdad llega hasta para las estatuas.
A veces resulta sorprendente que en ciudades monumentales como Bruselas al final el monumento más conocido es, como en este caso, una pequeña estatua de 50 cm de alto de un niño orinando, ante la que todo el mundo pasaría de largo sin siquiera mirarla si no fuera porque siempre hay una multitud agolpada haciéndole fotos.
El Manneken Pis, uno de los símbolos de Bruselas.
